¿Qué es el Autismo?

El autismo es un Trastorno Profundo del Desarrollo, que permanece a lo largo de toda la vida de la persona. Sus síntomas aparecen generalmente durante los primeros 30 meses de vida. Quienes padecen de este síndrome se ven enfrentados a grandes problemas de comunicación y comportamiento, los cuales serán menores en la medida en que se logre una efectiva rehabilitación.

Lo anterior, está íntimamente relacionado con el oportuno y eficiente diagnóstico que se haga del síndrome, el que de por si se ve dificultado de manera considerable dadas las características propias de la persona con autismo.

El autismo es un Trastorno Generalizado del Desarrollo. Según los indicadores para diagnóstico de trastornos mentales DSM-V* y el CID-10** se caracteriza por tres aspectos principales que hacen referencia a problemas en la interacción social y la comunicación, acompañados de patrones de conducta, actividades e intereses restringidos, repetitivos y estereotipados.

Por lo general se manifiesta antes de los 3 años y se da en una proporción de 4 hombres por cada mujer. Su prevalencia se estima en 20 de cada 10.000 nacimientos.

Hasta hoy, y ante la ausencia de marcadores biológicos, determinar el autismo ha quedado limitado a un diagnóstico clínico. Pese a ello, es posible detectarlo en todos los países y todas las culturas. Es importante realizar un diagnóstico precoz, seguido por una intervención inmediata para maximizar las posibilidades de desarrollo personal y social del niño, en la que es fundamental la participación de la familia.

Nuestro programa terapéutico se hace en base a una evaluación individual de cada niño, con el objetivo de desarrollar todas las áreas y prepararlo para lograr una buena calidad de vida personal y familiar.

* El DSM-V, es la quinta edición del MANUAL DIAGNÓSTICO Y ESTADÍSTICO DE LOS TRASTORNOS MENTALES, de la American Psychiatric Association. Se trata de una clasificación de los trastornos mentales con el propósito de proporcionar descripciones claras de las categorías diagnósticas, con el fin de que los clínicos y los investigadores puedan diagnosticar, estudiar e intercambiar información y tratar los distintos trastornos mentales.
**CID-10 es la guía europea para diagnóstico de desórdenes mentales. En Norteamérica, el DSM-IV es usado para el mismo objetivo.

Evolución Histórica
En una primera época, entre 1943 y los años sesenta, el autismo era considerado un trastorno emocional, producido por los factores afectivos inadecuados en la relación con los padres. Según los especialistas de la época, los padres eran incapaces de proporcionar el afecto necesario, produciendo en el niño una alteración grave del desarrollo, con una perturbación emocional y de relación que no le permitiría demostrar su real potencial. Hoy, estas ideas son consideradas esencialmente falsas, pero han dejado mitos en la creencia popular sobre el síndrome.

En la segunda época, entre los años sesenta y ochenta, la hipótesis anterior se fue abandonando, pues se fue demostrando que el autismo tenía relación con ciertos trastornos neurobiológicos. Antes, en general, se hablaba del autismo a través de descripción de casos. A partir de esta etapa comenzaron las investigaciones empíricas rigurosas y se le dio importancia al tratamiento y la educación. Se formaron las asociaciones de padres en distintos países, los que promovieron la creación de centros de tratamiento específico para estos niños. Psiquiatras y psicólogos demostraron la utilidad de los métodos operantes de modificación de conducta como tratamiento del autismo.

El enfoque a partir de los años noventa, considera el autismo desde la perspectiva evolutiva, como un trastorno del desarrollo. Es considerado como una desviación cualitativa del desarrollo normal. Los estudios de genética, la investigación neuroquímica, neuroimagen y otros estudios han permitido descubrir alteraciones que nos acercan más a las posibles causas del autismo.

En Chile se estima de 4 a 5 niños de cada 10.000 habitantes padecen de este trastorno.

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